Sólo sé que no sé nada...

domingo, enero 13, 2008

Y ahora... Nada.

Llevo unos días sin escribir nada, lo sé. Estoy expectante a ver qué pasa por mi inquieta cabecita, qué tipo de preguntas van a asomar por mi mente traídas por un corazón ansioso de felicidad, y, para mi sorpresa, no hay nada.
No hay preguntas, ni inquietudes, nada.
Y esque creo que esto ha sido un duro golpe para mí.
Desde que él apareció en mi vida, he convertido este blog en un diario de a bordo de mi interior, cosa que, cuando los que me conocen lo han leído, se han asustado, porque, exteriormente, aparento una serenidad y una alegría que no siempre se corresponden con lo que a veces pasa por mi cabeza.
Y estos días, que simplemente han pasado, sin pena ni gloria, una simple rutina que no me ha aportado nada que realmente me importe, por más que quería escribir unas letras, no he podido, no creía tener nada interesante que decir. Incluso he llegado a pensar que, de esta manera, lo más lógico era acabar cerrando este blog. Pero no creo que deba hacerlo, son ya muchos pensamientos convertidos a letras como para tirarlos a la basura.
Lo que sí me inquieta es esta pasividad ante la vida que he tomado como actitud, como si nada de lo que me pasara fuera importante.
Supongo que es lo que ocurre cuando una parte de uno mismo falta, y no hay ningún estímulo que te anime a seguir hacia adelante. Sólo te limitas a continuar. Quizás antes podría pensar que lo que tengo es valioso, pero en estos momentos no encuentro valor alguno a lo que tengo.
Desesperanzador, supongo.
Pero todo depende del cristal con que se mira, y el mío ahora es opaco.
Quizás necesite tiempo, quizás lo que necesite no pueda tenerlo jamás, quizás aún no ha llegado lo que necesito.
No lo sé. Sólo sé que no sé nada.

miércoles, enero 02, 2008

Carta a ninguna parte

Querido, mi querido...
Te has ido y me has dejado atrás.
Te despediste, sí, tal y como me habías prometido, siempre cumples tus promesas, pero ya te habías ido mucho antes. Pude ver la tristeza en tus ojos mucho antes de que desaparecieras por esa puerta, esa maldita puerta que cada día maldigo porque te dejó escapar... Igual que yo. Igual que me maldigo a mí misma, y me reprocho no haber luchado por ti.
Quizás si lo hubiera hecho, no habrías estado tan ausente días antes de que desaparecieras de mi vida.
Quizás estabas esperando ver un signo por mi parte que pudieras tomar como excusa para no abandonar todo lo que te rodeaba.
Quizás esas palabras que fui incapaz de pronunciar habrían evitado todo este sufrimiento, tuyo y mío. Porque lo ví en tu cara, porque lo siento dentro de mí.
Pero no pude, no lo hice, fui incapaz de pedirte que te quedaras conmigo.
Cada vez que pienso que el haber pronunciado esas palabras habrían cambiado nuestras vidas, el dolor se hace más intenso, porque entonces no hice todo lo que podía... Pero era algo que ya sabías, que no hacía falta que te dijera, y que tenías que decidir tú. Quizás si te lo hubiera pedido, ahora pensaría que estás conmigo en contra de tu voluntad, y quizás eso dolería más.
Sin embargo, te echo de menos.
Has dejado un vacío en mi vida imposible de volver a llenar.
Me siento sola e insegura a cada segundo que pasa, y allá donde miro, sólo te veo a ti, en cada rincón, me faltas; y los recuerdos vienen a mí para clavarse cada vez más fuertes en mi mente, para alojarse en mi corazón, más vivos que nunca, y duelen como si un puñal me atravesara el pecho, como si mi corazón llorase lágrimas de cristal, las lágrimas que mis ojos son incapaces de llorar por mi alma herida.
El dolor es demasiado grande como para llorar.
Las lágrimas no me consuelan ni sacian mi tristeza.
Lo único que la saciaría eres tú. Y tú no estás.
Dónde estarás...
Me consuela saber que tú estarás mejor que yo, que a ti no te dolerá tanto como me duele a mí.
Pero también sé que por eso mismo, acabaré siendo sólo un recuerdo para ti, un recuerdo entre tus otros tantos, que seguramente caeré en el olvido, y que si aún sientes algo por mí, el tiempo lo acabará borrando.
Me harás desaparecer, me harás irreal, no existiré, me matarás lentamente.
Y aunque sé que te has ido para no volver, mi inconsciente sigue esperando volverte a ver por esa puerta. Y esa estúpida esperanza es lo único que me mantiene viva a pesar del infierno que está suponiendo levantarme todos los días sin ti y enfrentarme a un mundo que no tiene sentido ya para mí, porque todas las noches sigues siendo mi último pensamiento, y todas las mañanas, el primero, y no dejo de preguntarme por qué es así de injusta la vida, y por qué me ha quitado algo tan valioso después de enseñarme lo que era la Felicidad.
Pero soy paciente. Seguiré esperándote, en este infierno, hasta el fin de los tiempos.

martes, enero 01, 2008

Libertad. Un concepto demasiado complicado

Curiosa la forma en la que te ata la Libertad.

"Tu libertad acaba donde empieza la libertad de los demás"

Era una frase que le encantaba a mi profesora de filosofía.
Y esque la libertad es más complicada que ese concepto que tenemos de "hacer lo que nos dé la gana". No. Las cosas no funcionan así.
Del mismo modo que tú tienes el derecho a hacer tus propias elecciones, el derecho a poder equivocarte, lo tienen también los demás. Y he ahí el cruce de libertades, acciones, consecuencias, responsabilidades y un larguísimo etcétera.
Es curioso cómo una acción individual puede acarrear una serie de consecuencias en la vida de los demás. Ya no sólo consecuencias físicas, tangibles, sino también psíquicas, emocionales.
Una acción puede condicionar el resto de acciones de otra persona a lo largo de su vida.
Quizás no nos hemos parado a pensarlo nunca, pero nuestras decisiones influyen en la vida de los demás, y cuanto más allegada sea una persona, más influencia ejercen tus decisiones sobre ella.
Dicen que cuando quieres a una persona de verdad, debes dejarle libertad absoluta para que tome sus propias decisiones, influirle lo menos posible, pero desde mi punto de vista es tremendamente difícil. Aunque sea involuntariamente, influyes en las personas que quieres.
Además, debes dejarles andar su camino, más que te pese.
Y eso duele. Aunque no sea egoístamente, el no tener a tu lado a las personas que quieres, duele.
A mí la experiencia me dice que cuando dejas algo ir, acaba volviendo. Pero la duda, la incertidumbre, hace que el dolor permanezca ahí.
Además, se plantea una duda adicional: ¿y si vuelve cuando ya es tarde?

domingo, diciembre 30, 2007

Feliz 2008

Bueno, probablemente no pueda escribir ya hasta el año que viene.
Estamos a las puertas del 2008, un año nuevo, enterito para estrenar, con todos sus días limpios e inmaculados para gastar, 365 días para recorrer...
Habitualmente se suele desear a los demás un feliz año nuevo, salud dinero y amor, y hacer una lista de Propósitos para el año que entra.
Yo os voy a decir algo que espero que os haga pensar.


Tenemos por delante un nuevo año para estrenar. No dejéis que las horas y el tiempo pasen sin pena ni gloria, no dejéis correr ese tiempo, dadle sentido a cada minuto con el propósito de que todas y cada una de las sensaciones que ese tiempo recorrido os dejen, sean dignas de recordar, no de enterrar en el baúl de los recuerdos.

Yo, personalmente, voy a empezar el año cometiendo una locura. Voy a quemar mi último cartucho... Si no lo intento, no voy a saber nunca qué podría pasar. Y no voy a quedarme de brazos cruzados, ya perdí demasiado tiempo viendo pasar las horas, esperando la reacción de los demás... Ahora me toca a mí.

Podríamos decir que mi propósito para el Año Nuevo es aprender a luchar por las cosas que quiero...


Feliz 2008. No lo desperdiciéis...

martes, diciembre 25, 2007

Feliz Navidad

Ante todo, desearos una feliz Navidad a todos los que, por una razón u otra, me leáis.
Éstas son fechas para pasar con las personas que quieres.
Sí, es cierto, a veces faltan algunas de esas personas, y son precisamente de las que más nos acordamos. Sin ánimo de menospreciar a los que están a tu alrededor, automáticamente recuerdas a los que no están...
Habitualmente, para mí, estas fiestas son bastante insoportables. Además, no aguanto el consumismo que las rodea... Y este año, aún están siendo peor.
Así que, prefiero ser breve, y desearos unas Navidades mucho mejores que las mías.
Disfrutad de lo que tenéis.

domingo, diciembre 23, 2007

En estas fechas...

Se acercan unas fechas entrañables, llenas de alegría, felicidad, entre otras cosas, y lo más habitual es que las pasemos en familia.
No sé por qué, pero en estas fechas, aprovechamos todos para ver a todas aquellas personas que durante el año apenas vemos. Nos dedicamos a planear grandes comidas y juntar a la mayor cantidad de seres queridos que nos es posible. Y, claro, cómo no, debes estar feliz por ello.
Pues yo no lo estoy. No es que desprecie a todas las personas que estarán a mi alrededor, en absoluto, pero... Como me dijo hace poco:

"La mayor de las soledades es encontrarse rodeado de gente feliz y lejos de la persona que quieres."

Es curioso cómo se echa en falta a la persona que no está en ocasiones así.
Hoy no me encuentro especialmente inspirada para escribir.
Le echo de menos, demasiado, no duele, pero sí me llena de una triste melancolía, de una tristeza agridulce que automáticamente, y sin remedio, cualquier cosa me lleva a él. Soy incapaz de disfrutar los buenos momentos, porque en mi mente está su ausencia, recordándome lo que es ser feliz de verdad. Y, créanme cuando les digo que dista mucho de lo que nos empeñamos en demostrar en estas fechas...
Para mí la felicidad no es abrir un regalo, ni salir a gastarme mi sueldo en regalos para los demás, ni estar en una cena inmensa... Para mí la felicidad es poder cogerle de la mano y tener la sensación de que no voy a poder soltarle nunca; para mí la felicidad es despertarme por la mañana y ver su carita mientras duerme tranquilamente; para mí la felicidad es llegar de trabajar y saber que él me va a hacer olvidar todos los malos momentos en cuanto vea su sonrisa; para mí la felicidad son sus besos; para mí la felicidad es saber que piensa en mí cuando no está a mi lado...

Para mí la felicidad tiene un nombre. Para mí la felicidad es él.

lunes, diciembre 10, 2007

Desde el infierno se oye tu voz

Es curioso cómo el capricho del destino te puede llevar de estar en lo más alto a caer de bruces contra el suelo en cuestión de décimas de segundo.
Y aún sabiendo que nos vamos a dar en las narices, el ser humano mantiene la esperanza y se aferra a ella como a un clavo ardiendo con tal de no asumir que hemos perdido...
Y yo la primera, que conste.
Hay veces que la esperanza es lo único que nos mantiene a flote en esta vida, eso es cierto, pero otras es más dañina que cualquier desgracia directa. A veces mantener la esperanza te hace conservar ilusiones que caen por su propio peso, y el daño es más leve, más lento, porque se va clavando lentamente como una estaca y nosotros nos quedamos admirando el proceso lamentándonos y pensando que aún hay salvación. Y hay veces que no es así, no hay salvación alguna.

"Mientras hay vida, hay esperanza", dicen...

Supongo que es lo que tiene el futuro, que es incierto. Quizás si supiéramos qué va a ocurrir a lo largo de nuestra vida, llevaríamos una vida patética e insufrible.


Desde ayer, el mundo ha dejado de pintar de color de rosa para sumirse en un azul profundo, en las sombras.
Tengo un nudo en el estómago que me impide mostrar mi habitual sonrisa. No tengo ganas de sonreir. No tengo motivos para ello y estoy cansada de ocultar mis verdaderos quebraderos de cabeza con esa sonrisa. He dejado de usar ese comodín, sí, parecía que eso no iba a suceder nunca, supongo, pero mi dolor es más grande que lo que me ayuda a levantarme por las mañanas y llevar una existencia que ahora califico como infierno.
Ando todo el día sumida en mi mundo, y la verdad es que no tengo ganas de salir de él, porque, aunque no es perfecto, es un poco mejor que el de ahí fuera. Más adelante quizás reúna fuerzas para enfrentarme a él.
Y no sé si esa minúscula esperanza que arroja un poco de luz sobre mí es buena o mala. Si hago caso de mi mente, me está haciendo daño, y si hago caso de mi corazón, ¿quién sabe?, podría pasar...
Alguien me dijo una vez que no hay nada imposible, sólo improbable. Ahora mismo lo veo todo demasiado negro, y a intervalos, esas palabras que me mantienen el latido dentro de mi pecho.
Una lucha interior entre la oscuridad y la esperanza, supongo...

martes, noviembre 27, 2007

Soy lo que me das. Crítica al Orgullo.

Ayer tuve una conversación inesperada con un viejo amigo.
De ese tipo de conversaciones en los que uno de los 2 se atreve a sincerarse y dar su opinión sobre algo pensando que la otra persona tiene una opinión contraria a la tuya y hasta ese momento había eludido el tema con el fin de evitar un enfrentamiento. Y resulta que de opinión contraria, nada de nada.
Ese tipo de conversaciones en las que las 2 partes se ven envueltas en un sin fin de revelaciones.
Descubrí cosas que ni me podía llegar a imaginar de una persona que en su día consideré un buen amigo.
Da pena ver cómo alguien ha echado por tierra una amistad increíble por el simple orgullo.

Es curioso lo que el orgullo puede llegar a hacer.
Puede ser capaz de un gran logro, o de una gran destrucción.
Es peligroso tomar el orgullo como un rasgo imprescindible de la personalidad. En pequeñas dosis puede evitar que te hundas en la miseria, pero cuando el orgullo forma parte de ti en grandes dosis...
La percepción de ti mismo ya es distorsionada. Habitualmente va unido a un ego brutalmente grande, y todo el mundo sabe que el ser humano, por definición, es imperfecto. Con lo cual, ir caminando por la vida pensando que uno mismo jamás va a cometer ningún error es en sí mismo el mayor de los errores. Y además, el orgullo del que hablo te hace incapaz de reconocer tus propios errores, con lo cual es una rueda que en un principio es imposible de parar.
Ego y orgullo se retroalimentan formando una espiral bastante peligrosa.
Tan peligrosa que ese tipo de personas acaban quedándose solas, y aún así, son incapaces de reconocer que, si la historia se repite contínuamente, puede que el problema no lo tenga el resto del mundo con ellos, sino que el problema esté en ellos mismos.
Cuando tienes a una persona así en tu entorno, inevitablemente, trata de influir en tus decisiones, y en ese momento, o tienes la fortaleza suficiente como para seguir tu propio criterio sabiendo que tarde o temprano te enfrentarás a ella, o te dejas arrastrar por sus decisiones y te conviertes en una marioneta a su voluntad.
Y, ¿sabéis qué?
Que la indiferencia les duele infinitamente más que un ataque frontal.
Les escuece tanto como para llegar a odiarte.
Porque, si te dejas llevar por esa persona, consiguió su objetivo. Y si te enfrentas abiertamente, siempre encuentra algún tipo de explicación sobre tu comportamiento para quedar por encima de ti.
Con la indiferencia no puede hacer ninguna de las 2 cosas...
Realmente, creo que lo que tienen es miedo a pasar desapercibidos, a que no les hagan caso, a la soledad. Les gusta ser, para bien o para mal, el centro del universo, sólo buscan llamar la atención, estar en el ojo del huracán.
El problema viene cuando encuentran a alguien con el carisma suficiente para brillar con luz propia y destacar por encima de ellos sin siquiera proponérselo. Esa persona pasa a ser su enemigo por definición en una lucha imaginaria a lo macho alfa. Y no se lo piensan 2 veces al utilizar todo tipo de juego sucio si piensan que eso va a dejarles por encima (que, obviamente, su ego les lleva a pensar precisamente así).

Por una parte, siento lástima por este tipo de personas. Por otra, pienso que todos los palos que puedan llevarse en la vida, se los tienen bien ganados.
Sin embargo, esta experiancia me ha demostrado que, lo peor para alguien orgulloso es encontrarse con alguien de su mismo sexo que destaque más, y alguien del sexo opuesto que sienta indiferencia hacia ellos.

Como decía mi abuela: álma cándida... Ésta es de las veces que no me importa ser jodidamente mala, como alguien me llamó una vez. Es entonces cuando sale mi yo frío y cruel. Y tengo que decir que disfruto sabiendo que me odia, porque todo el daño que me pudo hacer en su día, ahora lo siente esta persona que en su día se llamó amigo mío.


You are are what you've got.

lunes, noviembre 26, 2007

To be or not to be (feliz), this is the question.

Es curioso, siempre he pensado que la felicidad es relativa.
Ya sabéis, que la felicidad absoluta no existe.
Siempre he pensado que ser feliz depende de uno mismo. Yo era de las que defendían que el contentarse con lo que uno tiene, ayuda a ser feliz. No hablo de conformismo, sino de valorar lo que uno tiene.
Y realmente, no es mentira. Si tú te contentas con lo que tienes, si lo valoras, pues qué decir, ¿no?
Pero supongo que no contaba con que hay cosas que te pueden hacer inmensamente feliz, casi rozando un nivel absoluto, sin darnos cuenta. Y realmente no las valoramos hasta que no desaparecen de nuestra vida. Cuando nos damos cuenta de que hay un vacío grande, que no lo puede llenar cuanlquier cosa, entonces nos damos cuenta de que lo que nos falta era algo más importante de lo que nos pensábamos. No le damos el valor que se merecen, ¿por qué? Muy sencillo, suelen ser cosas que no se ven, son intangibles, y, por suerte o por desgracia, el ser humano está muy ligado a lo material.
Cuando pierdes algo así, elvacío, la desazón que te invade son tan grandes que te das cuenta de que probablemente no vuelvas a ser tan feliz. Tener algo tan grande y quedarte sin él, te hace darte cuenta de que habías sido un ingénuo pensando que eras feliz, y que ahora que sabes que no lo eras, aún te hace más desgraciado.
A veces es mejor ser ignorante... Supongo. ¿O realmente merece la pena haber sido totalmente, o casi totalmente feliz?
No tengo ni idea.
Lo que sí sé es que no hay vuelta atrás en el tiempo. Y el que entienda lo que estoy diciendo por experiencia propia, sabe del tipo de felicidad que hablo, que pocos pueden decir que lo hayan tenido (quizás mirándolo así, esas personas son afortunadas), pero tambien saben del tipo de dolor que hablo.
Lo que más me preocupa es que sean trenes que sólo pasen una vez en la vida...

domingo, noviembre 25, 2007

El síndrome del lunes

Hay días que estamos más animados que otros, ¿qué os voy a contar?
Pero los domingos son especialmente lánguidos. Con la perspectiva de acabar el día con el pensamiento de despertarse al día siguiente teniendo que ir a trabajar, con una rutina, con algo que realmente no te gusta hacer o pasar el día al lado de alguien a quien no te gusta ver, deprime a cualquiera.
Yo lo llamo "El síndrome del Lunes".
No es que odie especialmente los lunes, pero a veces te pasan cosas y no les prestas atención. Sólo cuando tienes un poco de tiempo para ti, para estar a solas contigo mismo, y te paras a pensar detenidamente, te das cuenta de pequeños detalles que antes habían pasado desapercibidos.

Ayer, viendo una película a solas, el protagonista se quedaba mirando a la chica como si fuera lo más bonito e increíble que hubiera visto en su vida. "Yo quiero que alguien me mire así", fue lo primero que pensé. Y me di cuenta de que ya me habían mirado así. Aquella vez que salió del andén y me buscó con la mirada, él me miró así al encontrarme entre la gente. Y pensé en lo triste que es saber que lo más probable es que nunca más me vuelva a mirar así, y más aún, que no quiero que nadie más me mire así. Sólo él.
Automáticamente, me vino a la cabeza las veces que, a lo largo de la semana, he repetido los pasos que di con él cuando estuvo junto a mí. Cómo paso todos los días por delante del seto, sin darle importancia, cómo algo se me encoge dentro de mí inconscientemente cuando paso delante de ese restaurante que fue nuestra despedida, la maldita estación que no puedo soportar verla ahora, siendo que antes me encantaba, la cafetería y la dichosa máquina de tabaco, el bar en el que se paraba el tiempo, la pecera donde nos perdimos entre la gente hasta desaparecer, todo.
No es que le eche de menos, que sí, le echo de menos, muchísimo, pero es algo más.
Es la sensación de que te falta algo importante.
Durante toda esta semana, él ha sido mi vía de escape al horror que estaba pasando, y yo la suya. Ninguno de los 2 estábamos pasando un buen momento, y saber que llegada la Hora H íbamos a estar juntos, borraba el calvario que pudiéramos estar pasando. A mí por lo menos, me ayudaba a seguir hasta la siguiente Hora H, de algún modo, me daba fuerza, sin hacer nada, tan solo con su presencia.
Pero ahora...
Miro las pocas cosas suyas que tengo, y pienso en cómo será todo sin él a partir de ahora.
Realmente no tengo ni idea de cómo van a ser las cosas a partir de ya, ni siquiera sé cuánto tiempo me queda, ni qué decisión ha tomado, si es que ha tomado alguna...
Realmente, no sé nada.
A veces me habla como si no fuera a haber final, y realmente no sé si esque no lo va a haber, o es su forma de no tener que enfrentarse a la realidad y admitir que pronto, quizás demasiado pronto, tenga que llamarme para decirme un "adiós", palabra que odia.
Y mientras tanto, yo sigo con la incertidumbre, esperando el adiós, o quizás todo lo contrario. Tampoco puedo hacer nada más. Aunque reconozco que he estado muy tentada de pedirle que se quede. Pero no puedo hacerle eso...

Así que este domingo no es demasiado alentador para mí. Y eso unido a que no me gusta en absoluto lo que me espera mañana, me hace plantearme serias dudas sobre lo que estoy haciendo con mi vida y lo que me espera en un futuro inmediato...

Malditos domingos.

jueves, noviembre 15, 2007

El bien y el mal

Sí, ya he vuelto.
Necesitaba un poco de aislamiento.
En este tiempo he descubierto muchas cosas...
Por ejemplo, que una cosa es lo que debes hacer, y otra muy distinta lo que quieres hacer.
Así dicho, parece muy claro, pero... ¿Qué ocurre cuando tienes que elegir entre tu felicidad y tus obligaciones?
Si se trata de una decisión crucial en tu vida, una de esas que marcan la diferencia, de esas que hacen que tu vida en un futuro pueda ser de una forma u otra, no está tan claro. Por ejemplo: ¿qué pasaría si tuvieras que elegir entre un futuro profesional brillante, pero solo, o una vida como la de los demás, pero con una persona que te hace feliz?
Ya no es tan fácil, ¿eh?
Ahí es cuando uno se plantea lo de "¿Qué es lo que debo hacer?", "¿Que está bien y está mal?", y realmente, no lo sabemos. ¿Debes perseguir tu felicidad personal o laboral?



Quizás sea cuestión de prioridades, no lo sé, pero estoy segura de que a la mayoría de gente le costaría una barbaridad decidir. No es fácil rechazar la oportunidad de tu vida en cuanto a éxito se refiere, y ya no es cuestión de egoísmo, sino de sentirse realizado como persona; un filósofo mantenía la teoría de que el hombre estaba hecho para trabajar, de que ese era nuestro fin en este mundo. Quizás no tanto, pero sí que es cierto que el trabajo te da cierta satisfacción, y si logras lo que persigues... La elección de la que hablaba ya no es tan sencilla. La elección correcta ya no está tan clara. No hay una elección correcta, de hecho, yo creo, no hay una mala y una buena, sencillamente hay una elección. Debes escoger un camino que hará que tu vida se desarrolle hacia un extremo o hacia el otro.
Y no hablo de la satisfacción de ser feliz con la persona que tú crees que es "la definitiva", porque creo que eso lo tenemos claro todos...



Yo tengo muy clara mi elección, no sé vosotros.

martes, septiembre 11, 2007

¿Quieres ser "millonario"?

Al mirar hacia adelante, a veces veo las cosas de color de rosa.
A veces, sólo a veces.
Otras, lo veo todo oscuro e incierto.
Lo que está claro es que nadie sabe cómo va a ser lo que le espera.
A veces tenemos miedo a dar un paso en falso.
Es normal, cualquier decisión puede cambiar nuestra vida de forma drástica, o no tan drástica.
Cuando eres consciente de que lo que puedas hacer en un futuro inmediato puede repercutir sobre el resto de tus días... Da miedo.
Pero, oye, dicen que el que no arriesga no gana.
Sí, es fácil decirlo.
¿Quién es el valiente que se atreve?
Máxime cuando tu pasado te dice que siempre que has arriesgado, ha salido mal.
Sólo te queda sopesar: o haces algo al respecto, aún a riesgo de perder, o te quedas como estás.
El camino que has andado hasta ahora, ya lo conoces... Eso suena algo a Matrix, pero es cierto. Si te quedas como estás, sabes lo que hay, sabes exactamente lo que tienes. ¿Quieres seguir así o quieres algo más? Quizás pierdas todo lo que tienes. Sí, es posible, no siempre se gana. O puede que obtengas algo más.
La decisión está en tu mano.
Nadie dijo que el camino iba a ser fácil...

Alea Jacta Est

jueves, agosto 23, 2007

Tenías razón

Es extraño, hay veces que te sientes feliz sin motivo aparente, son esos momentos en los que la intuición te parece lo más maravilloso del mundo.
En realidad, no sé exactamente que ha sido, si esas vacaciones, ese viaje a Madrid... Pero ha marcado un antes y un después. Y me alegro.
Quizás la he miradocon otros ojos, no lo sé, pero me ha parecido una ciudad increíble. Simplemente pensé "Me encantaría vivir aquí, estaría muy a gusto", pero esas palabras han cobrado un significado distinto, más grande, como en mi sueño. Así. O por lo menos van tomando esa forma.
No me quiero precipitar en mis conclusiones, pero no niego que me hace ilusión, muchísima.
Sería la persona más feliz del mundo de esa forma, aunque sé que también tendría un gran cargo de conciencia... No sé si lo deseo o no. Por una parte, sí, desde luego, por otra, es duro privarle de algo tan grande a alguien que te importa.
Pero por algún extraño motivo, veo las cosas tan clarísimamente, que sé cómo van a acabar, sé el rumbo que están tomando y sé cuál va a ser el final. Y el caso es que todo sigue en el aire, no hay nada decidido, pero lo veo. No sé si es la intuición que siempre me acompaña, para bien o para mal, o es que internamente deseo que las cosas terminen así...
En cualquier caso, alguien ya me lo dijo mucho antes, muchísimo antes de que todo empezara a decaer y a doler, ya lo predijo, y veo como todo se va cumpliendo, lentamente. Y pensar que no la creí... Qué razón tenías, Carol, eres bruja.

sábado, agosto 11, 2007

Si la montaña no va a mahoma... Mahoma se irá.

No hay nada más duro que te excluya de sus planes de vida la persona que más quieres.
Sí, lo hace de buena fe. Pero ello supone pasarte el resto de tu vida sin esa persona.
Duele muchísimo, el dolor es inmenso, indescriptible, horrible...
Alguienme dijo que para seguirle debería demostrarle que puedo llegar a ser tan testaruda como él. No puedo, me supera. No soy así, no puedo obligarle a hacer algo que no quiere.
Pero tampoco puedo quedarme donde estoy.
Varias cosas han cambiado en mi vida, quizás demasiadas.
Tantas, que veo que a los demás, poco esfuerzo les ha supuesto separarse de su entorno para cambiar de vida. A mi debería pasarme lo mismo. Y así es, siento que pocas cosas me atan aquí ya, siento que ya soy lo suficientemente madura como para empezar a andar mi camino solita.
Siempre me ha atraído ese sitio, muchas veces he pensado a la ligera ir allí, siempre. Aunque no lo pensara en serio.
Creo que ahora ya no lo pienso de una forma tan tonta, ahora mi cabeza empieza a maquinar, empieza a pensarlo seriamente, a planear un cambio de vida que no me asusta.
No voy a ir atras él, voy a seguir mi estrella, aunque parezca lo contrario.
No sé cómo va a reaccionar él, no sé si le hará pensar en algo, no sé si le hará reaccionar, no sé siquiera si me creerá.
Pero estoy decidida a hacerlo, no es un capricho de niña pequeña...

domingo, agosto 05, 2007

Y el frío suelo está más cerca que nunca

¿Cómo afrontar que el tío de tu vida se va a ir para siempre?
Vaya pregunta...
Eso no se afronta, eso se sufre, se llora, duele, mata por dentro.
¿Qué se supone que haces en una coyuntura así?
¿Te vas con él? ¿Lo dejas ir?
Vaya dilema... Si te vas, lo estás dejando todo para ir tras él. Si lo dejas ir, dejas escapar tu felicidad, y aunque tengas la esperanza de que va a volver, puede que nunca lo haga.
Cuando decides que prefieres una vida a su lado renunciando a todo lo demás por estar con él, le pides que te lleve. Y él te dice que no puede dejar que hagas eso.
¿Qué se supone que haces?
Convencerle de que no te está jodiendo la vida es imposible, por más que le dices que más jodida vas a estar aquí sin él.
No lo entiende.
Quizás lo mejor es demostrárselo. Dejar que pasen unos días sin que ninguno de los 2 sepa del otro. Quizás así se dé por enterado de que lo mismo que él sufre sin ti, lo haces tú sin él.
Quizás, sólo quizás, porque también puede que piense que es mejor así, quizás decida que ya que estás unos días sin él, no volverte a dar señales de vida es lo más sensato.
Y esa idea, MATA.
La sola idea de no volver a saber de él, te quita la vida.
Sabes que no quiere verte mal, pero, ¿cómo quiere que no estés mal cuando sabe perfectamente que le quieres? Eso es pedir peras al olmo.

martes, julio 31, 2007

Dolor pt 2

No, por favor, ahora tú, no...
No me martirices así ahora, no vengas a mí ahora.
Vete, por favor, aléjate de mí.
Deja de martillear mi cabeza con esas palabras. Es lo último que necesito...
No me hagas esto.
Me estás hundiendo, ¿no te das cuenta?
Déjame en paz, no quiero escucharte.
Ahora dueles.
Todo lo que dices se está cumpliendo como una maldita profecía.
Una profecía preciosamente triste que me está matando.
Pero no es cierto.
Yo soy real, ¿me oyes? ¡¡Real!!
Eres tú quién se empeña en hacerme desvanecer, en desdibujarme en el olvido.
Por favor... Vete...

viernes, julio 27, 2007

Desvaríos varios...

Sí, encontré la forma, encontré la forma de decirle que le seguiría al fin del mundo (que es donde se va, al fin del mundo) y renunciaría a todo con tal de estar con él.
Y no ha sido difícil. Lo cierto es que pensé que sería más complicado, pero es lo que tienen las conversaciones, que cuando menos te lo esperas, puedes decir espontáneamente lo que llevas tiempo tratando que sepa la otra persona.
Sabía que él no iba a decírmelo, sabía que él no me lo iba a pedir, sabía que tal y como es, no iba a considerar justo pedirme que lod ejara todo para que él lo tuviera todo.
Y encontré la forma.
Lo sabe.
Me he quitado de encima un peso importante.
Y sus palabras han sido "No es justo, no te lo puedo siquiera mencionar".
Sé que saberlo le ha alegrado enormemente, que ahora ve el irse de otra forma, quizás ve un rayito de esperanza donde antes todo lo veía negro. Pero también sé que su angelito es más fuerte que su demonio, y que, igual que yo no puedo pedirle que se quede, él no puede pedirme que me vaya con él.
Sin embargo, me iría sin pensármelo dos veces.
¿Para qué quiero un futuro profesional brillante si no soy feliz personalmente?

jueves, julio 19, 2007

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo

Sí, es un dicho muy viejo, pero es una verdad como un piano.
Te puede sentar mejor o peor que te mientan, es lógico que te moleste, y depende del "tamaño" de la mentira o la intención que tuvo la persona que mintió. No es lo mismo una mentira piadosa que una mentira deliberada, por ejemplo.
Cuando la persona que te miente hace gala de su indudable sinceridad, puedes encabronarte por la hipocresía del sujeto en cuestión, o, como yo, reírte internamente de las hostias que le va a dar la vida a esta persona. Es evidente que, si le has pillado tú en una mentira, muy hábil no es tapando sus propias huellas (a menos que tú seas todo un Sherlock Holmes, claro está), y por ese camino, va a recibir a lo largo de su vida muchas bofetadas en su ego.
Pero ya lo grave es cuando esa persona te lo niega todo en tu cara. Eso SÍ que es gracioso. Personalmente, me cabrea sobremanera. Que te nieguen algo que tú sabes que es cierto con toda la fiabilidad del mundo, te hace preguntarte si te han visto cara de primo. Sí, su cara al decirle que sabes la verdad es un poema, y disfrutas viendo a esa persona pasando un mal rato; eso si puedes decirle a la cara que es un mentiroso, y muy malo, por cierto. Porque, si no puedes hacerlo, se te llevan los demonios pensando en si tienes cara de tonto, o si se piensan que te chupas el dedo.
¿Qué hacer en este tipo de situaciones?
Puedes tejer una tela de auténtica araña venenosa para que caiga en su propia mentira. Personalmente, no soy así, ya acabará saliendo a la luz por sí sola la mentira.
Indudablemente, esa persona ha perdido toda su credibilidad para ti. Lo más habitual es que te alejes de esa persona, no es buena compañía, no es transparente, no es legal. Si te ha mentido en eso, ¿qué te hace pensar que no te ha mentido en cien mil cosas más?

jueves, julio 05, 2007

"No sé estar sin ti"

¿Por qué cuando se va, me quedo triste?
Es como si me arrancaran una parte de mí.
Desazón, desasosiego... Tristeza, al fin y al cabo.
Le necesito. Sé que suena fuerte, sé que el amor no es necesidad, pero es más complicado que la necesidad y más fuerte que el amor. Es la persona que más se me parece y a la vez la más distinta a mí. Y esas diferencias son las que me complementan, las que me encantan, las que echo de menos cuando no está. Y todo lo demás, nos une.
Me siento asquerosamente enamorada de él.
Creo que lo he dicho alguna otra vez, pero nunca he querido a nadie como lo quiero a él.
Lo dejaría todo por estar siempre a su lado. Todo. Y no lo digo a la ligera, pues puede que acabe ocurriendo. Lo digo con los pies en el suelo, sabiendo lo que digo, lo que implica.
No sé si él lo sabe. Supongo que debería saber algo así, pero no es fácil decir algo tan... Tan fuerte. Admito que me da miedo su reacción. No por que me diga que no, sino porque decir algo así implica decir muchas cosas implícitamente que no sé cómo se tomará.
Son estupideces, lo sé, probablemente no tenga por qué preocuparme, pero no lo puedo evitar.

Tanto tonto suelto y tan pocas balas...

Es decepcionante ver la verdadera cara de alguien a quien has considerado amigo o a quien te has sentido muy unido.
Ver como sus palabras son sólo unas pocas letras unidas entre ellas y carentes de significado que utiliza para conseguir un fin, fin del cual no estás al corriente, por supuesto, ya que si lo estuvieras, no lo aprobarías.
Y cuando descubres toda la farsa, cuando te das cuenta de todas las mentiras entrelazadas cuidadosamente, cuando descubres en realidad lo que esa persona pretende, llega la decepción, la desilusión.
Resulta que la imagen con la que intentaba que vieras a otras personas, tachándolas de mentirosas, de aprovechadas, de egoístas, es realmente el reflejo de lo que en realidad es esa persona.
Se crean un mundo paralelo, con una serie de justificaciones y razonamientos mentales que incluso llegan a creerse, para disfrazar lo que en realidad persiguen. En ese mundo paralelo, todo tiene sentido, todo es coherente... Si no fuera por que es una grandísima mentira.
Y lo grave es que cuando lo descubres, te decepcionas, sí, esa persona para tí deja de ser lo que era, pero, ¿qué haces? Te entran ganas de cogerle por el cuello y dejarle clarito que no eres estúpida. De decirle que no quieres más mentiras, que no entras en su juego, que se acabó jugar contigo, que la amistad que un día hubo, ha llegado a su fin. Pero... ¿para qué? Malgastar saliva, que esa persona siga tergiversando todo lo que tú digas y encima quedar de "mala". Pues no, ya sabes de qué pie cojea esa persona, lo mejor es marcar las distancias, alejarse, y no dejarle jugar contigo. Y que líe a quien quiera, pero desde luego, a ti no te volverá a coger desprevenida...